• Peregrina Flor
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    Ladrones de obras de arte (3)

    por Peregrina Flor

¿Dónde van a parar algunas obras artísticas?

Parte 3:

Arte degenerado por los nazis y la respuesta del pueblo.


Hitler, dos veces nada más ni nada menos, rechazado por la Academia de Bellas Artes de Viena, fue un hombre apasionado al extremo por el arte. Claro que sí. Pero rechazado hasta por el arte mismo. Pero se decantaba por el neoclasicismo germánico y odiaba como a los seres que más odiaba, el arte moderno.

A tal arte moderno le llamaron los nazis, arte degenerado. Pero, ¿quiénes eran lo degenerados y locos?, ¿antisociales y ridículos?. Todos lo sabemos.

Las obras de 112 artistas fueron el blanco de burlas de lo más crueles, pintaban con grafitis ofensivos las salas de exposiciones del llamado también arte judío o comunista. Rebajado o de ojos negros, diría yo. Arte inferior y para ser quemado.

En julio de 1937, cuatro años después de su llegada al poder del Partido nazi, inauguró en Múnich una exposición amenazante y ofensiva de las obras de Paul Klee, Wassily Kandinsky, Oskar Kokoschka, Max Beckmann y otros varios artistas alemanes. Para ellos, el arte modernista reflejaba el inconformismo y la demencia, la locura, la transgresión de las normas, el oscurantismo, la ignorancia, el insulto y la corrupción. La falta de raza ejemplarizante y la traición política.

Por ello en las exposiciones ponían los cuadros torcidos y ridiculizaron a sus autores ante el pueblo alemán, que tampoco podría dar su opinión de forma clara si no coincidía con los nazis. Que también debían callar e irse a pintar a sus habitaciones figuras abstractas y extrañas, pero jamás hablar, jamás comunicar sus pensamientos, Eran también unos presos en la encrucijada de los pensamientos de los más fuertes o más brutos, ya no sé. Pero al final… hablaron.

En la sala de la locura se exhibían figuras abstractas, aquellas que quitaban el sueño a Hitler y le llenaba la cabeza de pesadillas nocturnas lo poco que al parecer, descansaba.

La colección MOMA cuenta con obras salidas de esta exposición de arte degenerado. Muchos de los artistas que las realizaron perdieron sus trabajos, fueron inferiorizados en público e incluso asesinados. El pueblo debía ser liberado de su influencia, en ocasiones, como todo aprovechado, vendían las obras por precios inferiores, pero se cogían unos billetes que no querían perder, así de impropios de la condición de ser humanos eran esos nazis. Así de ladrones de arte que vendían por las esquinas.

Los artistas no solamente veían como quemaban muchas de sus obras en público sino que tuvieron que acabar huyendo, escondiéndose, llorando a solas y quejándose de su mala estrella.

Las obras de Max Bexkmann (1884-1950), pasaron también por estas consideraciones, perdió su trabajo como docente y sacaron sus obras de Museos importantes para ser topes de las elegantes puertas de los nazis, Hitler quería el rechazo a este autor, y le amargó la vida, a él, como a tantos otros. Paso a paso, demencia a demencia, imbecilidad tras imbecilidad.

Adolf Ziegler hizo la selección de las llamadas obras degeneradas, inconformistas e impropias de ser arte. Este hombre, el artista favorito de Hitler, o uno de ellos. El cubismo, el surrealismo, arte abstracto o expresionismo, fueron los movimientos más perseguidos, más cruelmente desechados, maltratados y humillados. Tirados por el suelo y pisoteados.

Por otro lado en otra gran sala muy lujosa, se daba la exposición de la raza aria, mujeres rubias sin ropa, ojos azules, paisajes bucólicos, soldados felices y sonrientes con su labor, familias corriendo por el campo, victorias a todo dar, todo rubio, azul y nazi, todo… degenerado.

Hitler quiso ser artista, muchos dicen porque no servía para nada y no se veía con un trabajo fijo, pero los profesores consideraron su obra sencilla, carente de talento, algo deshumanizada, plana, sin valor. Por eso no le admitieron en la escuela de Viena y el se frustró. Pobre que no servía para nada ni para lo que le gustaba, y sin embargo llegó a ser uno de los personajes más crueles e inhumanos de la historia. Probó la noche, sin desvestirse, leí por ahí que pretendía llegar virgen al matrimonio o creía que así debía ser. Dudo que lo hiciera, pero eso lo sabe solamente él.

Samuerl Morgenstern, judío dueño de una tienda de cuadros, fue quien más compró obras a Hitler, y los que compraban sus obras eran mayormente judíos, también. Pero de nada le valió al vendedor su gesto, fue expropiado en cuanto Hitler llegó al poder y murió en la más abundante ruina. Los cuadros de Hitler quedaron en manos de judíos, que a saber qué hicieron con ellos… Seguirán por ahí extraviados. Quizás algún día salgan a la luz, despacito.

¿Qué sería de Hitler de haber entrado en Bellas Artes?, ¿dejaría la política y no tendríamos ese funesto pasado?, jamás lo sabremos.

130 de los cuadros de Franz Marc fueron sacados de Museos porque sí, y a este expresionista le dieron la misión de hacer un diseño de atuendos militares, desde tiendas de campañas para camuflarse bien a otros detalles. Se había alistado voluntariamente para batallar en la Primera Guerra Mundial. Finalmente muere en Verdún a causa de un pedazo de metralla. Poco antes de que le retirasen de esos espacios.

260 lienzos le confiscaron y quemaron a Otto Dix. Se le consideraba su labor un sabotaje al espíritu militar y todo porque no podía superar el horror de la guerra y pintaba sobre ello. Lo exhibían para despreciarlo, hasta el punto de quemar algunos de sus trabajos. Horror y más horror.

Las obras de Ernst Barlach también fueron confiscadas y el artista tras alistarse a las batallas, abandonó a los tres meses por problemas de corazón, pero su cabecita vino llena de ideas antimilitaristas, ¿por qué?, porque presenció con humanidad el horror y la deshumanización del ejército alemán ante la miseria, la muerte y la amargura de seres que perdían sus seres queridos.

Ellos sencillamente seguían adelante, se movían con garbo, rechazaban los sinsabores de otros y empuñaban las armas, obedeciendo órdenes sin pensar en el mañana.

Emil Nolde consideraba el Expresionismo un movimiento alemán, pero Hitler no, y a pesar de tener Nolde ideas alemanas nazis y puras, para Hitler no era de los de ellos y le sacó un millar de obras prohibiéndole volver a pintar nada. Pero Nolde continuó pintando en privado y dejó alguna herencia artística importante y digna de valorar.

Pero para terminar veamos, la exposición de arte degenerado fue un éxito y la del arte nazi, un completo fracaso. Nadie deseaba comprar un cuadro nazi con rubios y sí adquirir arte modernista.

Hitler compró por vergüenza muchas de las obras del brillante arte de la exposición nazi paralela a la del arte degenerado tirando de las arcas monetarias del gobierno. Y todo para cubrirse el rostro con un velo y no dar el brazo a torcer.

Quisieron hacer mal y el mal lo llevaron ellos, porque la gente conoció y se decantó por los nuevos movimientos artísticos, aquéllos de los dadaístas, cubistas y expresionistas y rechazando el arte figurativo tan claramente nazi y que había seducido al mismísimo diablo o hijo de él al menos.

Una lección verdadera para la humanidad, ¿no creen?

Aprendamos entonces a no robar arte, a ser todos iguales, rubios y morenos y a no devaluar sin saber de las preferencias de la gente, de sus gustos, opiniones y elecciones.

El pueblo alemán terminó contestando. Amaron y aman el arte degenerado, el modernismo y lo abstracto. Pasando a ser arte querido.

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Fuente: Internet On líne.
_Nazis Contra el arte degenerado
_Arte degenerado: por qué Hitler odiaba el modernismo
_Arte degenerado. Una de las exposiciones más interesantes de la historia del arte.

Continuará...

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