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  • Alfonso Estudillo

    Alimentación - Generales

    CRISIS Y CORTICOIDES

    por Alfonso Estudillo

Los corticoides y sus mitos.

Existe una creencia errónea sobre los corticoides que es necesario erradicar, por cuanto supone un medicamento bastante útil en muchas ocasiones. Ciertamente, tienen sus efectos secundarios, pero, en dosis apropiadas y por tiempos limitados, sus beneficios están muy por encima de todo posible perjuicio. En mi opinión, que los he probado en mí mismo durante muchos años, se pueden tomar sin el menor miedo cada vez que la ocasión lo requiera. Naturalmente, y por tratarse de un medicamento de venta con receta, siempre debe ser prescrito por su médico o especialista.

Entre estos efectos secundarios -normalmente, causados por dosis altas y toma continuada durante mucho tiempo- están los problemas gástricos, defectos en los depósitos de calcio en los huesos (osteoporosis), retención de líquidos, acúmulos de grasa corporal y síndrome Cushing (cara de luna llena y joroba de búfalo). Pero, quizás el peor -y menos conocido-, podría ser el de interferir en la producción endógena de cortisol, que podría quedar bloqueada y causar una insuficiencia adrenal secundaria que, según algunos autores, pudiera ser no recuperable. Sobre esta circunstancia he podido leer multitud de estudios comprobando que los autores no se ponen de acuerdo. Así, mientras unos afirman que, una vez bloqueada la producción de cortisol por la continuada aportación exógena, la corteza suprarrenal no recupera sus funciones productivas de glucocorticoides, otros afirman todo lo contrario. Personalmente, por mi experiencia de años tomándolos, y habiendo hecho un decalaje progresivo durante más de un año, no puedo referir que haya observado problemas tras su abandono definitivo. Y, como ya hace varios años que los dejé, creo que se consigue la recuperación de todos los mecanismos.


¿Qué son los corticoides?

Los corticoides son un tipo de hormonas del grupo de los esteroides producidas por la corteza suprarrenal, glándulas que se sitúan en la parte superior de cada riñón. Estas hormonas cumplen un papel fundamental en la regulación de distintas funciones del organismo, especialmente en el metabolismo de los carbohidratos, las proteínas y los lípidos, y, entre otros, sobre el equilibrio de electrolitos y agua y sobre algunas funciones del aparato cardiovascular, riñón, músculo esquelético y sistema nervioso. Entre los corticoides más conocidos están la Hidrocortisona, Betametasona, Prednisona, Deflazacort, etc.

Aunque realmente no se conocen todos los mecanismos de acción, se sabe que las sustancias corticoideas endógenas operan fisiológicamente en el cuerpo humano controlando situaciones de estrés orgánico, atenuando las respuestas del tejido a los procesos inflamatorios y revirtiendo los síntomas de la inflamación, pero sin tratar la causa subyacente. Actúan inhibiendo la acumulación de células inflamatorias -incluso macrófagos y leucocitos- en las zonas de inflamación. También inhiben la fagocitosis, la liberación de enzimas lisosómicas y la síntesis y liberación de diversos mediadores químicos de la inflamación. Estas acciones, muchas veces espectaculares, si bien no son inmediatas, suelen quedar de manifiesto al cabo de unas pocas horas.


Las crisis o brotes en patologías reumáticas.

Las personas afectadas por patologías reumáticas suelen sufrir frecuentes  inflamaciones articulares, dolorosas e invalidantes, que no sólo se deben valorar en su gravedad por el dolor inmediato sino porque, generalmente, sobre todo si se repite y mantiene la inflamación durante mucho tiempo, pueden ocasionar lesiones en las articulaciones y cápsulas articulares que pueden ser irrecuperables si no es mediante cirugía.

Estas lesiones se pueden ocasionar, tanto durante el proceso evolutivo de la enfermedad desde sus comienzos, como en posibles crisis o brotes sobrevenidos durante estados de remisión parciales, conseguidos con los tratamientos farmacológicos, o más efectivos y duraderos como los conseguidos mediante el seguimiento del Régimen Ancestral.

Hay muchos reumatólogos que, en previsión de estos posibles daños, prescriben desde el primer tratamiento, además del de fondo -con Metotrexato y/o otros FARMEs-, unas pautas de corticoides durante un cierto tiempo. Pero otros no lo hacen, dejando a las acciones de los fármacos del tratamiento de fondo unas funciones que no podrán cumplir, ya que en su mayoría dejan sentir sus efectos modificadores en plazos que pueden ser de meses. Quizás podría ser efectiva una terapia combinada con MTX y un agente biológico (IFX, ETA, ADA, ABAT), que podría inducir una respuesta más rápida, pero, por la aún escasa introducción de los anti-TNF en los tratamientos (debido a incompatibilidad en algunos pacientes, incompleto conocimiento de sus efectos secundarios y su alto precio), es posible que, por el momento, debamos continuar con los clásicos. y, entre ellos, los ya referidos corticoides.

Un tratamiento efectivo para eliminar las inflamaciones articulares en el menor tiempo posible sería tomar corticoides, por ejemplo, Zamene (Deflazacort) o Dacortin (Prednisona), con las siguientes pautas: 1 comp. de 30 mg. diarios durante 10 días, luego rebajar la dosis a la mitad, 15 mg., durante otros 10 días y terminar con 7.5 mg. otros 10 días. Hay que tener en cuenta que debe ser con las dosis y tiempo señalados, si bien, en algunos casos más severos o rebeldes -contando con el criterio del médico-, habría que repetirlo o, incluso, aumentar las dosis.

Quienes estén haciendo el Régimen y ya gozan de una remisión parcial o completa, pero tienen crisis ocasionales (ya saben que, por muy fiel que lo hagamos, seguimos comiendo alimentos contaminados), pueden rebajar tanto el tiempo como las dosis a la mitad o, incluso, menos, es decir, que puede bastar con 15 mg. durante 4 ó 5 días y continuarlo con 7,5 mg. otros tantos.

Este tratamiento lo pongo a título informativo. Para su aplicación, y dado que los corticoides son medicamentos de venta con receta, debe ser solicitado al reumatólogo o al médico de cabecera para que lo apruebe y prescriba.

Y termino recordándole que estos brotes difícilmente se darían con un seguimiento estricto del Régimen, pero, sabedor de que somos humanos y el diablo de las comidas nos ofrece multitud de tentaciones cada día, y que los brotes -que también pueden ser imprevisibles y sin que tengan explicación aparente- no son consecuencia de saltarse la norma un solo día, sino la acumulación de muchas infracciones durante muchos días, y que puede necesitar mucho tiempo (incluso varios meses) para volver a la normalidad, creo conveniente tener una solución a la que recurrir para no tener que lamentar que algunos dedos de la mano se nos han quedado rígidos e imposibles de doblar (que puede ser para siempre).

Lo mismo para quienes no han tenido ocasión de comenzar el Régimen. Si su médico no se los prescribe -y su tratamiento no es de acción rápida-, deberían solicitárselos para hacer todo lo referido. Y, naturalmente, comenzar cuanto antes un fiel seguimiento del Régimen en la confianza de que es la única medicina que puede curarlos.

Próximamente les contaré una experiencia personal estrechamente relacionada con cuanto aquí les cuento.



Abril, 2012
Revisado Julio 2013




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