LA WEB de la ARTRITIS REUMATOIDE
  • Alfonso Estudillo

    ÚLTIMAS EXPERIENCIAS

    SIETE AÑOS SIN ARTRITIS

    por Alfonso Estudillo

Enero 2014
Alfonso Estudillo Calderón 2013No habría mucho que contar del pasado año 2013 porque, al no haber hecho pruebas de ningún tipo, salvo algunas excepciones que ahora les cuento, me hubiera mantenido durante casi todo el año sin inflamaciones ni dolores y sin necesidad de tomar medicamento alguno.

Estas excepciones, ocurridas en la primera mitad del año -aún habiendo acabado por completo la prueba y continuado el Régimen con una fidelidad casi absoluta-, por muy sorprendente que parezca, no han sido sino una continuidad de la prueba que realicé a finales de 2011 -consistente en una ingesta de azúcar bastante alta-, que me ocasionara varias crisis episódicas durante 2012 y que ha persistido hasta casi mediado 2013.

Esta prueba del azúcar es, sin duda, no sólo la que más me ha durado tras dejar de comer el alimento causante del problema, sino además, la más rara por sus consecuencias y, sobre todo, por su extraordinaria persistencia. Una de sus manifestaciones más señaladas fue una severa inflamación de ambos dedos índices -interfalángicas proximales-, con cierto dolor y limitación funcional, que se  mantuvieron durante los primeros tres meses, remitiendo luego hasta casi una completa funcionalidad, para, por extraño que parezca, reaparecer varias veces durante el año 2012 y primeros meses de 2013. La acción inflamatoria parece que finalizó por completo hacia el mes de mayo-junio, no sin dejarme el índice derecho algo encorvado por efectos del endurecimiento fibrinoso de los tejidos de la cápsula articular (pannus).

A partir de esa fecha (mayo-junio 2013), y hasta la actualidad, no he vuelto a tener más episodios inflamatorios de dedos o manos ni otras articulaciones, si bien, de vez en cuando noto ciertos dolores en ambos codos o en la muñeca izquierda. Estos, aunque breves y soportables, aparecen con cierta frecuencia, advirtiéndose que no vienen producidos por inflamación articular sino como afectación de músculos, ligamentos o tendones o bien de alguna entesis (zona de inserción de músculo o tendón en un hueso), que tienen su origen en daños producidos por las repetidas inflamaciones ocasionadas por la enfermedad a lo largo del tiempo. Por lo que he podido comprobar en estos últimos meses (y he ingerido pequeñas cantidades de algún alimento excluido para confirmarlo mejor), parece ser que un seguimiento poco fiel o descuidado del Régimen es -junto con las ineludibles dosis de tóxicos que nos llegan con casi todo lo que comemos- la única causa de que se produzcan estos leves dolores. Nada que ver con aquellos terribles dolores y sufrimientos que nos producía la enfermedad antes de que adoptáramos el Régimen Ancestral, pero, como todo cuanto nos cause sensaciones aflictivas, no deja de ser fastidioso.

Respecto a los extraños mecanismos que parecen operar en nuestro organismo con la ingesta de los azúcares (todos, aunque parece que en mayor medida con el azúcar refinado), aún no he podido hallar ningún estudio científico que pudiera aportar alguna luz sobre el mismo. Ni siquiera alguno que nos hablara de posibles dudas en sus propiedades o en sus reacciones biológicas en el organismo. Yo estoy convencido de que los hay, pero, como tantos otros estudios negativos para los intereses de la gran industria farmacológica o de la alimentación, deben permanecer ocultos y guardados bajo siete llaves. En cualquier caso, tampoco son imprescindibles. Es suficiente con saberlo, y convencido de sus efectos tan negativos, ya saben que en el Régimen aconsejo exclusión total del azúcar refinado y limitación en la ingesta de alimentos que contienen azúcares básicos en altas proporciones, como miel, uvas pasas, dátiles, etc.

Tendría que hablarles que este año, en julio, tuve que someterme a una operación para eliminar un trastorno cardíaco denominado flutter auricular. Pero, como no quiero mezclar las afecciones que aquí tratamos con las cardiovasculares, voy a omitir descripciones etiopatogénicas y tratamientos quirúrgicos y les voy a poner un enlace a la Revista Arena y Cal donde publiqué un artículo en el que contemplo los mismos al tiempo que agradezco al cardiólogo-cirujano actuante, doctor D. Rafael M. Fernández Rivero y a los miembros de su equipo su magnífica y exitosa intervención. Lo tienen aquí:

En el Hospital Puerta del Mar de Cádiz, por Alfonso Estudillo.

Si quiero añadirles que, a diferencia de la Fiebre Reumática o Reumatismo Articular Agudo (causa de la mayor parte de las cardiopatías valvulares), la Artritis Reumatoide -u otras patologías reumáticas- no parecen causar ni tener influencia en la aparición de trastornos cardiovasculares. Particularmente, pienso que, por su gran capacidad inflamatoria y fibrogénica, pudiera tener alguna relación con los procesos fibrogénicos de algunos órganos y tejidos (entre ellos, el corazón), causando alteraciones en el transporte de los impulsos eléctricos por el miocardio y ocasionando arritmias como el referido flutter auricular. No obstante, esto es sólo una opinión carente de certeza científica.

Volviendo a lo nuestro, repetirles que -aparte de lo ya relatado, ocurrido en los primeros meses del año-, continúo estando perfectamente, sin necesidad de tomar medicamento alguno y sin dolores ni manifestaciones de aquella Artritis Reumatoide que me destrozó la vida durante doce años. Así, pues, nos queda meridianamente claro que tenemos en el Régimen Ancestral el mágico milagro con el que tanto soñábamos los que padecíamos estas enfermedades.

Sigo aquí, curado de mi Artritis y con mi mano tendida como siempre.




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