LA WEB de la ARTRITIS REUMATOIDE
  • Alfonso Estudillo

    ÚLTIMAS EXPERIENCIAS

    OCHO AÑOS SIN ARTRITIS

    por Alfonso Estudillo

Enero 2015
Alfonso Estudillo Calderón 2014Pues, igual que ocurriera el pasado año 2013, no hay mucho que contar del 2014 porque, ni he hecho pruebas de ningún tipo ni ha habido inflamaciones o dolores dignos de reseñar como crisis o ataques de aquella Artritis Reumatoide que tuve durante doce años..

Los únicos dolores que he sentido han sido leves, muy de vez en cuando y de muy escasa duración, puesto que, la mayoría de las veces, apenas han durado un día. Otros, algo más molestos, se han ido con la toma de uno o dos Ibuprofeno. Solo en una ocasión tuve que recurrir a tomar unas dosis de corticoides -15 mg. de Deflazacort-, pero desapareció por completo en unos días.

Este tipo de dolencias, articulares, tendinosas y musculares, que se admiten como normales en la mayoría de las persona a medida que avanzan los años aunque nunca padecieran una enfermedad reumática, es lógico que se den -posiblemente con más frecuencia- en personas que, aunque estén totalmente curados por el Régimen Ancestral, llevan en sus genes la predisposición a sufrirlas. El principal motivo -quizás el único- no es otro sino, como ya he apuntado en otros artículos y respuestas del Consultorio, la enorme contaminación ambiental que nos rodea y que alcanza a la mayoría de alimentos que ingerimos. Nada podemos hacer por eludir los contaminantes tóxicos que, aunque en pequeñas proporciones, nos llegan por el aire, por el agua, por las emanaciones de las pinturas, textiles y plásticos del hogar, o, aunque sean de la mejor calidad, en los tomates, carnes y pescados que ingerimos cada día. La única solución es, además de ser muy riguroso con el Régimen, estar preparado y tener a mano unas cajitas de antiinflamatorios y corticoides.

También, y aunque nada tienen que ver con la Artritis Reumatoide, les voy a contar un par de dolencias sufridas durante este año de 2014, por completar todas las dolencias sufridas durante el año y por la relación que éstas, desde mi punto de vista, guardan con la toma de corticoides.

Como sabéis, los corticoides son inmunodepresores, o sea, que deprimen o disminuyen la capacidad del sistema inmune en su lucha contra todos los patógenos químicos o biológicos que pudieran afectarnos. No puedo hablar mal de ellos porque, por sus mecanismos de acción, los considero un excelente fármaco que ayuda a combatir la inflamación y el dolor tanto en nuestras enfermedades reumáticas como en otras muchas. Pero, como estos mecanismos bajan las defensas, te arriesgas a que bacterias, virus o cualesquieras elementos patógenos oportunistas te invadan y enfermes.

Eso es lo que me ocurrió en dos ocasiones, la primera una blefaritis (inflamación del borde de los párpados que nunca había padecido) comenzada a finales del 2013 y que se mantuvo hasta mayo de 2014. Su aparición coincidió con la toma de corticoides durante varios días y, una vez instaurada, persistió sin que nada, higiene, compresas calientes, antibióticos tópicos -Terramicina, Neomicina, Oxitetraciclina, etc.- pareciera hacerle efecto alguno. Al final, después de mucho investigar y muchos esfuerzos, conseguí que desapareciera (aunque esta patología tiene poco que ver con nuestra web, y no se conocen sus causas básicas, hablaré del tema y explicaré detalles en algún artículo),

La segunda, bastante más común, se trató de un resfriado. Y como ya les contara en la página Los resfriados y el Régimen, que desde que comenzara éste y hasta el pasado año solo había sufrido tres resfriados muy leves y sin ninguna comparación con los sufridos continuamente durante toda mi vida, el pasado mes me vi sorprendido por un potente resfriado (casi como los que sufrí siempre) que me vino tras una semana tomando corticoides. Esa coincidencia me obliga a considerar que los rinovirus encontraron a mi sistema inmune en huelga de brazos caídos y se metieron por todos los rincones. Dos semanas me duró. Y gordo. Podría decir que ha sido el único auténtico resfriado que he sufrido en estos ocho años. Así, pues, aunque de ninguna forma podemos renunciar a ellos cuando se nos presente alguna crisis, no debemos tomarlos alegremente y limitarlos a situaciones en que los antiinflamatorios no tengan suficiente capacidad para remitirnos los dolores.

Nada más que contar del 2014. Continúo estando perfectamente, sin manifestaciones de aquella Artritis Reumatoide que me destrozó la vida durante doce años y, con las excepciones ya reseñadas, sin necesidad de tomar medicamento alguno. Así, pues, nos queda meridianamente claro que tenemos en el Régimen Ancestral el mágico milagro con el que tanto soñábamos los que, años atrás, padecíamos estas enfermedades.

Sigo aquí, curado de mi Artritis, con mi mano tendida y dispuesto a ayudar a todos como siempre.




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