La Web de ANABEL
  • LITERATURA

    MEDIO SIGLO EN LA VIDA ESPAÑOLA
    DE LA GUERRA CIVIL A LOS 50

  • A continuación, a manera de crónica apresurada, se esbozan los principales acontecimientos de 50 años de la vida española. Quizá, si reflexionamos sobre ellos, aprenderemos a entendernos mejor, sobre todo, ahora, superado el 2000, en que se nos habla de cambios y de ruptura. La historia, la política, la música, la literatura y la enseñanza de esos años nos sirven para situarnos a nosotros mismos y saber cuales, en el fondo, siguen siendo nuestras señas de identidad.


    I. DE LA GUERRA CIVIL A LOS 50

    FrancoFinalizada la Guerra Civil se inició una larga y difícil etapa de recuperación social y económica, como todos conocemos ya. Tras la II Guerra Mundial y con la derrota del Eje se puso en peligro la supervivencia del sistema franquista, que, aunque se mostró neutral, no había disimulado su amistad con las potencias derrotadas. La ONU condenó el régimen de Franco y los embajadores se retiraron de Madrid en 1946. Se iniciaba así un periodo de autarquía, un largo aislamiento que se rompió ocasionalmente por las relaciones con la Argentina de Perón y el Portugal de Salazar. La acción de la ONU, aquí, fue utilizada para fortalecer más el nacionalismo y la propia posición del Régimen.

    La década de los 40 fue muy difícil y hubo tanta escasez que se puso en práctica el sistema de las cartillas de racionamiento. A partir de eso, y como siempre ha ocurrido y ocurrirá, hubo quien amasó grandes fortunas a través del mercado negro y del estraperlo.

    La dictadura poco a poco iba consolidándose. Así, en 1942 se crearon las Cortes Españolas, en 1945 se promulgó el Fuero de los Españoles y en 1947, después de un referéndum, se aprobó la Ley de Sucesión que declaraba que España quedaba constituida en reino.


    I.a. MÚSICA PARA LA VIDA DIARIA

    Los españoles, el conjunto de ellos, aprendieron a sobrevivir y no era fácil hacerlo. No había condiciones para que surgieran la felicidad, la alegría, el bienestar. Para seguir existiendo iniciaron una filosofía peculiar basada en el equívoco lingüístico, en el decir mucho a través de consignas. Así se iniciaba la resistencia a la censura.

    concha piquer Por aquel entonces, las tonadilleras recogieron la esencia del pueblo y la pregonaron a los cuatro vientos. Concha Piquer fue la garganta de toda una generación a través de canciones desgarradas como "Tatuaje" o "Que no me quiero enterar", que entre otras cosas, dice:

    "Que no me quiero enterar,
    no me lo cuentes, vecina,
    prefiero vivir soñando
    que conocer la verdad".

    Era mil veces mejor seguir larvados en el sueño de la Cruzada, del nacionalismo, que no despertar y ver cómo había desaparecido todo, las ilusiones; cómo se habían perdido hermanos, novios, hijos y amigos en la guerra.

    Nadie quería decirlo, pero todos lo pensaban. Sin embargo, era mucho mejor seguir viviendo porque tampoco había más remedio y porque, a pesar de todo, se contaba con la ironía y un cierto cinismo amargo que ponía en tela de juicio ciertas consignas, aparentemente inamovibles; pero la gente cantaba y olvidaba:

    "Rascayú, rascayú,
    cuando mueras, ¿qué harás tú?
    Tú serás, tú serás
    un cadáver nada más".

    Para ser cadáver nadie tenía prisa y era mejor hacer cola, pasar frío y hambre a ser eso, tan sólo un cadáver.

    A la vez, la burguesía, perfectamente acomodada y cómoda con la nueva situación, ponía de moda nuevos objetivos como el coche topolino o los teléfonos blancos. Era la sociedad del quiero y no puedo, del tímido resurgir. El español normal, el de a pie, seguía esperando, cuando lo tenía, la llegada de su único día festivo, el domingo, para alquilar un taxi con gasógeno y salir, si eran jóvenes, rumbo hacia algún baile en el que podrían olvidar otra vez al ritmo del bugui-bugui.


    I.b. ESCUELA Y CULTURA EN LA POSGUERRA

     En cuanto a la enseñanza, se impuso una reorganización. Para empezar se suprimió la coeducación en las escuelas, con lo cual, los planes de enseñanza cambiaron radicalmente ya que había unos contenidos para niños y otros para niñas. De aquí arranca la discriminación editorial que se empeñó, se sigue empeñando aún, en editar un tipo de revistas para niñas, llenas de escenas dulces y almibaradas, y un tipo de revistas para niños, con aventuras y emoción. Todos, niños y niñas, aprendieron los contenidos básicos en las Enciclopedias de Grado Elemental, Medio y Superior de Santiago Rodríguez, de Álvarez y otras similares. A la vez se les ofreció una serie de lecturas suplementarias para cimentar su amor a la patria, su fraternidad, su devoción hacia España y hacia su General. El mensaje del españolismo no se olvidaba y era un deber sagrado, tan sagrado como el amor a los padres y venerar los símbolos de la nación.

    En los años inmediatos a la posguerra, al lado de la gramática, la historia sagrada, las ciencias y profesiones, apareció una nueva asignatura que era la "Doctrina del Movimiento Nacional". Aquí se explicaba todo lo referido a este movimiento, desde un punto de vista, claro está, subjetivo. Se estudiaban los símbolos y las personas que encarnaban esa nueva manera de sentir. A fin de dejar bien ligadas estas consignas, en 1940 se creó el Frente de Juventudes que agrupaba a chicos y chicas entre 8 y 17 años, divididos en dos grupos:

    -Rama masculina:
    .Pelayos: de 7 a 11 años.
    .Flechas: de 11 a 14 años.
    .Cadetes: de 14 a 17 años.

    -Rama femenina:
    .Margaritas: de 7 a 11 años.
    .Flechas: de 11 a 15 años.
    .Flechas azules: de 15 a 17 años.

    Y, mientras tanto, la intelectualidad se debatía entre un exilio prolongado (Sender, Max Aub, Arturo Barea, Rosa Chacel...), una estancia en España apoyando al nuevo sistema o tratando de sobrevivir ( Ridruejo, Rosales...) o un clamor desesperado que nos recordaba que no éramos nada más que cadáveres vivientes. Es el caso del joven Dámaso Alonso que desde Hijos de la ira, en 1944, nos hizo ver de sopetón que "Madrid es una ciudad de más de un millón de cadáveres (según las últimas estadísticas)".


    II. DE LOS 50 A LOS 60.

    La década de los 50 coincidió con una cierta liberalización. España, a partir de 1953, se fue acercando al mundo exterior, lo que permitió que la situación económica mejorase paulatinamente.

    bienvenido Mr. Marshall En 1950, la ONU anuló sus sanciones contra España ya que, debido a la guerra fría, Estados Unidos se vio obligado a apoyar el régimen del general Franco. En 1953 se firmaron dos pactos cruciales, el Concordato con el Vaticano y el acuerdo con los Estados Unidos, mediante el cual esta nación se comprometía a conceder a España ayuda militar y económica. Este proceso de adaptación al mundo exterior culminó en 1955 con el ingreso español en la ONU. Se tenían todos los ingredientes para la mitificación del American Way of Life; sin embargo, las expectativas no se realizaron y todo quedó en eso, en puro mito. A España llegó el milagro americano, pero pasó de largo como bien retrató García Berlanga en una de las películas más logradas del cine español de posguerra, Bienvenido Mr. Marshall.

    En 1959 se puso en marcha un plan de estabilización encaminado a la superación económica y auspiciado por los nuevos ministros tecnócratas. El plan logró que España se integrase en los organismos económicos internacionales; pero sus consecuencias fueron durísimas para la clase trabajadora. Tanto que desencadenó el paro y provocó el movimiento de emigración masivo a Europa de gran número de trabajadores. Alemania, Bélgica, Holanda y Francia absorbieron a los emigrantes. Se produjo un cruce de intereses paradójico. Por un lado, España exportaba mano de obra barata y, por el otro, comenzaba a importar riadas de turistas que venían buscando el sol de nuestras playas. El gran invento del turismo se inicia ya en la década de los 60.

    En 1957 se formó un nuevo gobierno, que es el que dio lugar a los tecnócratas vinculados al Opus Dei, que buscaron resolver los problemas económicos del país. En 1958 se proclamaron los Principios Fundamentales del Movimiento que eran "permanentes e inalterables". A pesar de eso, se habían iniciado ya los movimientos de la oposición.

    manifestacion falangeEn febrero de 1956 se dieron las primeras huelgas universitarias y en 1956 el Partido Comunista inició su política de reconciliación nacional e, incluso, políticos falangistas como Dionisio Ridruejo empezaron a crear grupos de oposición moderada. A su vez, los obreros demostraban todo el potencial activo que podrían aportar en su momento. Así, en 1962 se desencadenaron una serie de huelgas en las zonas industrializadas de España.

    Ese mismo año, en junio, en Munich se reunieron miembros de la oposición al régimen de Franco, entre los que figuraban Gil Robles, antiguo dirigente de la CEDA. Desde España se tomaron medidas drásticas contra ellos y se calificó la reunión de "contubernio".
     

    LIBROS E INVESTIGACIÓN

    seat 600La década de los 50 significó un período de dinamización, de cambio. En el panorama literario de la época surgió una nueva generación, de hombres y mujeres nacidos entre los años 20 y 30, que dio una interpretación del mundo y de la vida distinta a la de los lustros anteriores. Así, la guerra se convirtió en el telón de fondo de algunos de estos escritores (Antonio Ferres, Juan Goytisolo, Ana Mª Matute, Rafael Sánchez Ferlosio...); pero no les preocupaba directamente, porque ellos no la sufrieron como sus antepasados. Les interesaban, sobre todo, los problemas económicos y políticos de la posguerra.

    Muchos escritores de la época cultivaron un tipo de literatura que podemos llamar de urgencia, porque se acercaba y denunciaba la realidad en sus aspectos más negativos.

    El Coyote La literatura asumió el papel de la radio y de la prensa. Había muchos problemas en ese momento de los que, por razones de censura, la prensa o la radio no podían hablar, pero sí la novela o la poesía, que podían plantear estos problemas, porque los lectores eran pocos, y a los autores se les permitía que dijesen ciertas cosas, vedadas a los medios de comunicación de masas y al teatro.

    Las novelas -sus autores- se comprometieron moral y políticamente. A esta corriente literaria se la ha llamado "Realismo Social" y ocupa, en límites cronológicos, desde 1951, fecha de la publicación de La Colmena, de Camilo José Cela, hasta 1962, en que Luis Martín-Santos publicó Tiempo de silencio.

    corin tellado Por otro lado, la pobreza de medios existentes en España llevó a muchos investigadores a emigrar a otros países más preparados, especialmente Estados Unidos.

    El ejemplo clarísimo de ello lo tenemos en Severo Ochoa, Premio Nobel de Medicina en 1959 por sus investigaciones en Bioquímica.
     

    CINE, RADIO Y HUMOR

    Las necesidades del pueblo español se habían ampliado sustancialmente porque ahora ya era posible comer, aunque no fuese el magnífico bocadillo de jamón serrano que hacía palidecer de envidia a cualquier Carpanta español, mientras leía las aventuras de Roberto Alcázar y Pedrín.

    La década de los 50 supone el triunfo del cine en tecnicolor. Los domingos por la tarde, las buenas gentes, que no iban al fútbol, se agolpaban en los cines de barrio para, entre calores y olores, asistir al NO-DO de turno y deleitarse-identificarse con las dos horas de película protagonizadas por Mario Cabré o Alfredo Mayo, los galanes españoles más guapos, o por las folclóricas españolas de más prestigio, Paquita Rico a la cabeza, o fabular -los más atrevidos- sobre los posibles cortes de Gilda, o llorar y enternecerse con un Pablito Calvo bueno y candoroso en Marcelino Pan y Vino.

    real madrid La España de charanga, pandereta y toros -el malogrado Manolete, los Vázquez, Domingo Ortega y el joven Luis Miguel Dominguín- daba la alternativa a otro espectáculo de masas: el fútbol. Las ondas radiofónicas vibraban de emoción cuando Matías Prats, padre, retransmitía un partido de fútbol -nunca cuajó el término balompié-. Él, como nadie supo hacerlo nunca jamás, elevó a la categoría de mitos o de dioses a los jugadores del momento, Gaínza, Gonzalvo y Zarra, entre otros. Aún hoy se recuerda el maravilloso gol de Zarra que batió récords en el Mundial de 1950.

    La radio, pues, seguía siendo el principal medio de comunicación de masas y no sólo en lo que al fútbol se refire; sino en otros muchos ámbitos. Por ejemplo, la Cadena SER, la de más audiencia, lanzó los seriales de la tarde de Guillermo Sautier Casaseca, interpretados por Pedro Pablo Ayuso, Matilde Conesa, Juana Ginzo, Teófilo Martínez, etc... y precedidos por la sintonía amiga de la marca patrocinadora, Cola-Cao:

    Yo soy aquel negrito
    del África tropical,
    que cultivando cantaba
    la canción del Cola-Cao.

    Gila Y, para toda la familia, en forma de hada madrina, de liberadora de pobrezas, Cabalgata,, con Bobby Deglané como presentador y figura singular que revolucionó el mundo de las ondas, del espectáculo radiofónico. Por el programa pasaron toda clase de invitados, folclóricas, deportistas y cómicos. Cómicos tan relevantes como Miguel Gila, el Gila. Gila, serio, con su teléfono y su tristeza tan española fue el representante de toda una clase media agobiada por el incipiente consumo, fue el representante de un amplio sector de la sociedad española de posguerra.

    Juanito valderrama La música también se filtraba por la radio. El mambo y la raspa se bailaban, se cantaban, producían alegría y nostalgia a la vez. Las canciones seguían en pie para denunciar que aún había diferencias sociales, para clamar sobre amores trágicos e ilícitos, para reproducir la tristeza de los emigrados o para recordar que "madre no hay más que una y a ti te encontré en la calle", como entonaba Juanito Valderrama.

    Entre todas las voces, una voz masculina ocupó esta década y se retiró en los 60. Es Antonio Molina, el joven moreno de pelo ensortijado y ojos oscuros que, con sus canciones y películas reflejó una época de la historia de España. Su voz llena de modulaciones traspasó a toda una generación de españoles que sufrieron con él por penas de amor, por vaivenes de la vida, por injusticias sociales, por muerte de hijos en películas como Soy minero, La hija de Juan Simón, El Cristo de los faroles o El pescador de coplas.

    A. Molina En cuanto a la cultura infantil es inevitable hablar de Walt Disney. El cine, los cromos, los libros, los álbumes hablaban de este mago del dibujo animado. Sus personajes desembarcaron en España a la vez que lo hiciera, ponemos por caso, Gary Cooper. Son seres que hicieron y hacen las delicias de niños y mayores: Dumbo, Mickey, Bambi, Donald, Pluto, las versiones de "Blanca Nieves" o "El libro de la selva". Todos ellos son creaciones almibaradas que nos hablan de un mundo afectuoso, amable e inexistente y que, pese a algunos detractores, siguen exhibiéndose en cines y televisiones. No hay ninguna Navidad que no cuente con alguna película de Walt Disney en la cartelera.






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