La Web de ANABEL
  • POESÍAS

    (Colección 1ª)




  • DESAPARECES 
      
    Desapareces de mi vida,
    te vas resbalando como el agua
    que resuena entre las rocas,
    entre el verde antiguo de las hojas.
    Te alejas de mi orilla,
    sin mirarme, como un dios
    altivo y orgulloso.
    Me dejas devanando el mosaico
    del puzle loco y extraño
    que es mi vida a tu lado.
    Te vas resbalando como el agua
    y yo me quedo, al otro lado,
    esperando, firme como un chopo,
    esperando el eco
    de tus viejas pisadas,
    y yo me quedo, con el pañuelo
    en la mano...
      

      
    SE HA ROTO LA MAÑANA 
      
    Se ha roto la mañana
    y tú respiras sin fatiga.
    Duermes o quizás sueñas
    un largo camino
    de almohadas blancas.
    Quiero entrar en ese sueño
    y mecerme en tus párpados,
    quiero moverme en tus manos
    y respirar el pulso de tu sangre
    que te palpita dormida y amarilla.
    Cuando despiertes, sin prisa,
    me mirarás desde lejos
    como recién salido de un viaje,
    me reconocerás al verme
    y, contigo, volverá la mañana.
     


    LOS CUATRO PUNTOS... 
      
    Si los cuatro puntos cardinales
    fuesen siempre cuatro...
    Si los cuatro elementos
    -aire, fuego, tierra, agua-
    pudieran hermanarse...
    Si el eje de mi vida
    fuese como una silla
    de cuatro patas firmes...
    Si cuando caiga,
    un amigo me levantara
    con cuatro gestos callados
    y me brindara otro descanso...
    ¡Qué importancia tendría
    el azar que todo lo devora
    y todo lo cambia!
     


    MELANCOLÍA 
      
    El cielo se torna de fuego,
    el viento todo lo arrastra.
    Llueve en alguna montaña.
    Un pájaro tirita en su rama.
    El barco zozobra en el agua.
    El mar empuja hacia fuera
    toda su tristeza salada
    y nos la deja en la playa.
     


    EL ÚLTIMO VERANO 
      
    No he podido despedirte,
    ni te he dicho adiós con los dedos.
    Mi mano se perdió en ese gesto,
    se quedó como paralizada,
    como olvidada y abandonada.
    Te fuiste sin darme cuenta
    y, después, contigo,
    se perdió el último resto del verano.
     


    VUELVES 
      
    Cuando cae la tarde
    y la noche invade el mundo
    con ese manto de ceniza
    perdida entre las nubes,
    tus huellas reaparecen
    y vuelves a mi recuerdo.
    Eres grande como una luna,
    brillas solitario en el cielo
    y me dejas a solas,
    a solas, con mi quimera.



    AMARILLO, EL RECUERDO 
      
    Cuando, amarillo, el recuerdo
    se te impone
    como un traje
    de ausencias
    en la madrugada,
    la vida se reviste de tristezas,
    se consume
    en brazos de la niebla;
    se pierde
    en el vacío
    terrible del silencio.
     


    VIEJOS OLORES 
      
    Esa tarde tan olorosa
    me llegaban las presencias
    de los jazmines blancos
    y de los lirios de mayo.
    A tu lado, el aire era puro
    y no había soledades ni vacíos.
    Esa tarde -como hoy mismo-
    ya no me llegan los aromas,
    aunque siguen en flor
    los jazmines y los lirios.
    Tú te llevaste muy lejos,
    a la otra orilla del camino
    los aromas de nostalgia,
    esos lirios de la infancia.
     


    CAPRICHOS 
      
    Como un juguete en manos de un niño
    que, travieso, lo rompe
    para ver qué hay dentro
    y luego, enfadado y decepcionado,
    lo arroja al suelo;
    así hiciste conmigo,
    como una pluma, como una piedra,
    me arrojaste al cesto
    de la ropa sucia y mojada,
    y aquí sigo, perdida entre murmullos,
    prendida de tus caprichos.
     


    TANTO QUE ME GUSTABA EL MAR 
      
    Tanto que me gustaba el mar,
    lo veía cada tarde,
    lo sentía amplio, dispar, eterno.
    Tanto que me gustaba el mar...
    Hoy que las sombras me han cercado
    no puedo ni mirarlo,
    no me atrevo ni a sentirlo,
    me duele más su murmullo
    que el bramido de mi alma.
    Me duele más su misterio
    que la certeza de mis actos,
    rasgados ya todos los velos,
    la inocencia perdida,
    sin esperar nada del cielo.
     


    ABRIL 

    Abril se derramaba en esencias.
    Caían azahares amorosos.

    Y sus aromas tan tempranos
    dulces, puros y anaranjados
    traían ecos de patios literarios
    donde aún crecen los limoneros
    y maduran las hermosas nostalgias.
     

      
    ALGUNAS VECES 
      
    Algunas veces -sólo algunas-
    se acumulan las ausencias y las quejas.
    la vida se trastoca en ejercicio
    lleno de lecciones y problemas.
    Algunas veces -sólo algunas-
    quisieras ser sólo bruma,
    sueño, olvido, pasado, pura idea.
    El corazón se te pierde
    entre latidos de tristeza
    y no sabe volver a sus dominios.
    Algunas veces -sólo algunas-
    la mañana se te clava en la espalda
    con su carga de sutiles negaciones.









volver      |      arriba

contador

BIOGRAFÍAS    |    CULTURALIA    |    CITAS CÉLEBRES    |    ARENA Y CAL


Islabahia.com
Enviar E-mail  |  Aviso legal  |  Privacidad  | Condiciones del servicio